El día estaba oscuro. No era la primera vez. Cada mañana el sol brillaba un poco menos. Me desperté a primera hora. Tampoco era la primera vez. El insomnio no me dejaba en paz. Aún estaba en la cama, con los ojos cerrados, cuando el gato vino a pedir comida. Le había dado la noche anterior, es decir, unas pocas horas atrás. Pero su pedido era más bien una muestra ░
#10.0.1 – El Umbral
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