Aún recordaba el sabor del café que habíamos tomado todos juntos antes de mi regreso. Un poco ácido. Con cuerpo. Sabía a buena compañía. Ahora me dirigía a un lugar donde poco había de todo eso. El transportador iba casi lleno. Algunos espacios estaban vacíos y la gente los usaba para recostarse o estirar las piernas. Olía a una mezcla de moho con fluidos humanos y, si hablaba, podía sentirlo ░
#750 – Un café donde las estrellas no tienen nombre
►►►► Establecer rumbo
